El Balsas, desde que era juvenil, era un club cuyos equipos eran serios, bien trabajados, disciplinados y solidarios. Se veía en ellos, y lo he seguido viendo en estos últimos años, donde mi hijo ha jugado contra los avispas en infinidad de veces, una gran labor en la base. Eso es consecuencia de tener entusiasmo y amor por este deporte, es consecuencia de mucho esfuerzo desinteresado y de mucha ilusión, y sin duda su fundador ha tenido mucho que ver en ese espíritu y en esa labor.
Mi mas sentido pésame a la familia y un fuerte abrazo a los componentes del Balsas.